Revisión Médica: Dr. Mauro Ambriz | Urólogo Especialista en León, Gto.
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A partir de los 50 años, la próstata comienza a enviar señales que muchos hombres prefieren ignorar por miedo. Levantarse varias veces en la madrugada para ir al baño o notar que el chorro de orina ha perdido fuerza suele disparar una alerta silenciosa: «¿Será cáncer?»
Para entender qué está pasando realmente en el cuerpo y por qué la mayoría de estos síntomas apuntan a una condición benigna y tratable, conversamos con el Dr. Mauro Ambriz, urólogo en León Gto.
El miedo más común en la salud masculina
Dr. Ambriz, cuando un paciente llega con problemas para orinar, el pánico al cáncer es casi automático. ¿Qué tan justificado es este miedo?
Dr. Mauro Ambriz: Es una reacción completamente natural, pero estadísticamente, la gran mayoría de las veces estamos frente a un caso de Hiperplasia Prostática Benigna (HPB), es decir, un crecimiento natural y no canceroso de la próstata asociado a la edad.
La próstata rodea la uretra (el conducto por donde sale la orina). Con el paso de los años, esta glándula crece y comienza a «apretar» ese conducto. Imagina que pisas una manguera por la que está corriendo agua; el flujo disminuye o se corta. Eso es exactamente lo que causa la HPB. Es molesto y afecta drásticamente la calidad de vida, pero no es cáncer.
Los síntomas: ¿Se pueden diferenciar en casa?
¿Existen señales claras que le digan al paciente «esto es HPB» y «esto podría ser cáncer»?
Dr. Mauro Ambriz: Esta es la parte más crítica que todo hombre debe entender: En sus etapas iniciales, el cáncer de próstata es completamente silencioso. No da síntomas. Por otro lado, el crecimiento benigno (HPB) sí es muy escandaloso. Sus síntomas clásicos incluyen:
- Necesidad urgente y frecuente de orinar, especialmente de noche (nicturia).
- Chorro de orina débil, intermitente o que gotea al final.
- Sensación de que la vejiga no se vacía por completo.
- Dificultad o esfuerzo para comenzar a orinar.
Si un paciente tiene estos síntomas, es casi seguro que la próstata está obstruyendo la vía urinaria, probablemente por HPB. Sin embargo, el peligro radica en confiarse. Como el cáncer de próstata inicial no duele ni molesta al orinar, puede estar desarrollándose al mismo tiempo que la HPB sin que el paciente se dé cuenta. Por eso la revisión es innegociable.
El mito de la progresión de la enfermedad
Un mito muy común es que, si la HPB no se trata a tiempo, se termina convirtiendo en cáncer. ¿Esto es verdad?
Dr. Mauro Ambriz: Totalmente falso. La Hiperplasia Prostática Benigna y el cáncer de próstata son dos entidades médicas completamente distintas. La HPB no se convierte en cáncer ni aumenta el riesgo de padecerlo. Se originan en zonas diferentes de la glándula prostática. La HPB suele crecer en la zona de transición (alrededor de la uretra, por eso causa problemas para orinar rápido), mientras que el cáncer suele originarse en la zona periférica (la parte más externa de la próstata). Lo que sí puede pasar si no tratas la HPB es que tu vejiga se dañe irreversiblemente, desarrolles cálculos (piedras) en la vejiga o sufras una retención aguda de orina, que es una urgencia médica dolorosa.
El diagnóstico preciso en el consultorio
Si los síntomas pueden ser engañosos o el cáncer puede ser silencioso, ¿cómo logra usted diferenciar ambas condiciones en el consultorio?
Dr. Mauro Ambriz: Ese es exactamente mi trabajo como urólogo. No podemos adivinar, necesitamos evidencia clínica. En el consultorio en León nos apoyamos en tres pilares fundamentales:
- Examen de Antígeno Prostático Específico (PSA): Un análisis de sangre. Si está elevado, nos indica que algo pasa en la próstata, pero no nos dice qué. Tanto la HPB, como una infección (prostatitis) o el cáncer pueden elevar el PSA.
- Tacto Rectal: Sigue siendo indispensable. Como mencioné, el cáncer suele salir en la parte externa de la próstata, la cual es fácilmente palpable por el recto. Nos permite detectar nódulos duros o irregularidades que no duelen.
- Ultrasonido Prostático y Uroflujometría: Para medir el tamaño exacto de la glándula, cuánta orina se queda retenida y la fuerza del chorro.
Si la sospecha de cáncer es alta tras estas pruebas, el siguiente paso es una biopsia guiada o una resonancia magnética. Pero en la mayoría de los casos, confirmamos que es un crecimiento benigno y procedemos a dar un tratamiento para que el paciente recupere su flujo urinario y vuelva a dormir toda la noche de corrido.
La prevención salva vidas y mejora tus noches
No asumas que los problemas para orinar «son normales por la edad» ni te dejes consumir por el miedo a un diagnóstico fatal. La gran mayoría de los problemas prostáticos son tratables, ya sea con medicamentos modernos o con procedimientos de mínima invasión.
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